Capitalismo inconsciente

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Estamos inmersos en escenarios cambiantes tanto globales como locales, lo cual nos invita a hacer un alto en el camino.  Nos están empujando al cambio inmediato a fuerza de obligación.  El roce ya no sirve, ese abrazo, el beso o apretón de manos o la simple palmada en la espalda. Ahora salimos a la calle y miramos sin quererlo con presunta sospecha, nos tendremos que concienciar y adaptar a la nueva realidad.

Aprenderemos a valorar a la otra persona, trabaje donde trabaje.  Comprenderemos más algunos trabajos infravalorados.  La tecnología pasa de un estadio de ocio y divertimento a convertirse en una herramienta imprescindible  para conectarnos entre nosotros. Tecnología que te ha de exigir que aprendas mientras haces, porque uno mismo debe dar solución a sus problemas.  El trabajo profesional y la educación no se define por una  tecnología más avanzada, sino por cómo utilizarla y cómo poder acceder a ella.

Algunos empresarios y políticos nos hablan de un plan para «salvar la economía» inyectando dinero al tejido productivo, de lo contrario nuestra reactivación industrial gripará en unos meses.   ¿La mejor vacuna no será inyectar  recursos a la sociedad?  De esta forma, serán las personas las que  no se gripen.  Las personas que además de sufrirlo,  mantendrán un consumo básico, sustentarán el tejido productivo y  también aportarán beneficios a las empresas.

Responsabilidad individual y colectiva

Las empresas están formadas por personas con su responsabilidad individual y colectiva y no sólo por cuentas de resultados.  Los beneficios se deben de  transformar en colaboraciones activas con la sociedad redefiniendo este capitalismo inconsciente. Hay empresas que te dicen lo importante que eres y al «doblar la esquina» tienes un ERTE; pero también hay empresas que con toda esta incertidumbre protegen a sus empleados y equipos por encima de todo lo demás.

Las empresas privadas  pueden ser  un motor desarrollo de la humanidad, un negocio basado en  el propósito de generar un valor en la sociedad.  Priorizar el impacto y la calidad en lo que se hace antes que el crecimiento.  Obtener el máximo impacto social y lo más importante cultivar la teoría y práctica a través de eventos, programas y pensamientos. 

 Mirar al pasado ya no sirve, salvo para aprender a no caer en el mismo error.  Al igual que en otras crisis, la rueda de este capitalismo inconsciente nos volverá a engullir en ese consumismo lucrativo y rentable.  Algunos lo  definen como «el origen del mal«, a través de teorías conspirativas que hablan de «élites dominantes que quieren establecer un nuevo orden mundial». No importa tanto cómo hemos entrado, y quiénes son los responsables;  sino cómo se podría  salir siendo la sociedad responsable.  Sobre todo,  porque lo que hagamos a partir de ahora, va más allá de una única recompensa individual y personal.  Tenemos un compromiso por el beneficio de lo nuestro, el beneficio social y el beneficio del planeta que algo ha dicho también sobre todo esto.

 Volveremos al púlpito de lo individual frente a lo colectivo. Sí, seguramente.  Nos harán creer que el mundo que dejemos a nuestros  hijos  dependerá  de los hijos que dejemos a nuestro mundo.  Sí, es cierto.  ¡Qué gran verdad !  Nuestro gran esfuerzo seguirá siendo el dejar la semilla para construir un Mundo Mejor.