Cada vez es mayor la preocupación de las personas por no poder disfrutar de una jubilación holgada, aunque el ahorro a largo plazo sigue siendo escaso.  Esta es la conclusión principal que se extrae de la segunda edición del estudio ‘Los ciudadanos ante el ahorro y la jubilación’, realizado desde el Instituto Aviva, en el que se ha analizado las percepciones de éstos respecto a la jubilación, el ahorro y el nivel de vida que tendrán cuando dejen el mercado laboral. Es importante reflexionar sobre previsión y pensiones.

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¿Qué tipos de previsión social existen en materia de Jubilación?

Previsión social pública (denominada Seguridad Social)

Orientada principalmente a proveer pensiones por jubilación, invalidez y fallecimiento. En determinados colectivos estas funciones se delegan en Planes de Previsión Profesional (como mutualidades de colegios profesionales: abogacía, médicos,  etc).

Previsión social privada

Encargada de complementar los ingresos de las pensiones públicas a través de sistemas de aseguramiento y ahorro voluntarios que se alimenten de aportaciones económicas. Dichas aportaciones pueden ser de dos tipos:

Empresariales

Las que en ocasiones realizan las empresas para sus empleados (planes de empleo, EPSV de empleo, planes de previsión social empresarial, etc).

Individuales

Las que los propios ciudadanos podemos realizar a través:

    • EPSV (Entidades de Previsión Social Voluntaria)
    • PPI (Planes de Pensiones Individuales)
    • PPA (Plan de Previsión Asegurado)
    • Seguros de ahorro orientados a la jubilación (PIAS, Unit linked, SIALP, etc).

La preocupación de la sociedad por la previsión social ha experimentado un notable auge siguiendo el desarrollo de los cambios sociales y demográficos de las últimas décadas. La opinión generalizada de los expertos es que el grado de conocimiento de los consumidores sobre los productos de ahorro y de jubilación no se corresponde con el nivel de necesidad y utilización de estos en los años venideros.

¿Qué es un Plan de Jubilación?

Es una solución que te permite ahorrar para asegurar tu jubilación, obteniendo una rentabilidad sobre las aportaciones que realices y que, llegado el momento de la jubilación, te permite cobrar el capital acumulado en forma de renta o en un único pago, o bien en una combinación de ambas fórmulas.

¿Por qué tenerlo?

Los Planes son la solución más fiable para construir un capital de cara a la jubilación por la vía privada y complementar la pensión pública, garantizando nuestro nivel de vida para no depender de nadie en el futuro. Además, la esperanza de vida es cada vez mayor, por eso cuanto antes empecemos a planificar nuestra jubilación, menor será el esfuerzo y mayor el rendimiento del capital acumulado.

La jubilación, una inversión dentro de tu presupuesto familiar.

La planificación económica de la jubilación debe tener como base un análisis continuo de nuestras necesidades, que debemos realizar con relativa frecuencia. Esto es así porque nuestros condicionantes van cambiando y con ello los objetivos, ingresos y gastos también varían de forma importante, es decir, deben formar parte de nuestro presupuesto de ingresos y gastos.

Debemos añadir lo que destinemos a complementar nuestra pensión como si se tratara de un gasto más, una obligación que tenemos que pagar mes tras mes equiparándolo a recibos, seguros o impuestos. Hacerlo así nos permitirá:

  • Que de forma obligada estemos destinando un dinero a nuestra jubilación
  • Que lo hagamos de forma dinámica, maximizando cuando sea posible las aportaciones y reduciéndolas cuando tengamos algún gasto imprevisto o cambio de circunstancias familiares (pérdida de trabajo, nacimiento de un hijo…)

Si de esta forma determinamos que podemos ir dedicando dinero a complementar nuestra jubilación, tampoco debemos de dejar de chequear el resultado de nuestro esfuerzo:

  • Qué capital llevamos constituido
  • Qué rendimientos podría generar
  • Qué cantidad queda pendiente para nuestro objetivo marcado

Marcar un objetivo de ahorro

El ahorro objetivo marcado estará supeditado por el nivel de vida acumulado, sin olvidar los gastos relevantes que tengamos planificados y un porcentaje para futuras grandes contingencias como la dependencia. Este objetivo no sólo se consigue con las aportaciones, también con la rentabilidad que éstas generan.

La planificación del tiempo necesario para preparar tu jubilación

La capacidad de ahorro, es decir, que después de cubrir los gastos básicos nos quede dinero disponible, nos marcará el momento en el que podemos comenzar a complementar nuestra pensión de forma privada. Por ello, cuanto antes podamos realizarlo mejor, aunque la cantidad sea pequeña. Debemos apostar por algún producto para la previsión por varios motivos:

  1. Son productos orientados al largo plazo.
  2. Pueden generar rentabilidad desde la primera aportación
  3. Permiten optar por productos de mayor riesgo, especialmente en los primeros años de vida del producto
  4. Para un mismo objetivo de capital final, cuanto antes empieces, menos tienes que pagar cada año

En resumen, si comienzas a ahorrar cuando queden 30 años o más para tu jubilación, el esfuerzo ahorrador a realizar año a año será menor que si lo retrasas, acumulas ahorro durante un mayor período de tiempo y conseguirás una mayor rentabilidad, a la vez que te permitirá poder elegir entre más productos.

PERFIL DE RIESGO

Las opciones disponibles debemos siempre contrastarlas con nuestro perfil de riesgo. El perfil de riesgo define nuestra capacidad y actitud de tolerar pérdidas que puedan ocurrir en las inversiones. Si no queremos tener pérdidas, aunque empecemos a ahorrar con mucho tiempo de antelación, debemos apostar sólo por productos que garanticen nuestro capital. Si somos más tolerantes y tenemos un plazo amplio, sí se puede optar por productos de más riesgo.

Rentabilidad y seguridad

La rentabilidad de las inversiones va muy ligada al concepto de riesgo, y viceversa. En circunstancias normales, cuanto más riesgo se esté dispuesto a asumir, más rentabilidad se puede obtener, pero también son mayores las pérdidas potenciales.

Pongamos por ejemplo la Bolsa. Si analizamos por ejemplo su rentabilidad a 20 años y la calculamos de forma anual, superará a otros activos considerados seguros como un depósito bancario. Pero si inviertes en un horizonte temporal más corto, por ejemplo, cinco años, y te ves afectado por una crisis financiera como la que acabamos de vivir, lo que obtienes son pérdidas. Es decir, tener un largo plazo de inversión, nos permite apostar por productos con inversiones más arriesgadas.

Adecuar la inversión al tiempo restante para tu jubilación

A medida que se acerque el momento de la jubilación, es necesario proteger el ahorro acumulado, consolidarlo, eligiendo productos de menos riesgo. El objetivo es reducir las posibilidades de pérdidas -o incluso eliminarlas- para asegurar todo lo ahorrado y ganado en los años de preparación para la jubilación.

En este sentido, la movilización de derechos de los planes de pensiones puede ayudarnos. Podemos cambiar de plan todas las veces que consideremos, sin necesidad de tributación. Así, por ejemplo, si tenemos muchos años por delante hasta nuestra jubilación, podemos optar por planes que invierten en Bolsa, para tratar de alcanzar una mayor rentabilidad, y años más tarde trasladar los derechos a otro producto de menos riesgo, que no comprometa nuestros ahorros y sin tener que pagar impuestos hasta que llegue el momento del cobro.

¿Cómo debo cobrar?

Los planes de pensiones son productos financieros con un objetivo finalista, que es conseguir un capital cuando se alcanza la circunstancia objetiva por la que fue creado: la jubilación o asimilada (jubilación anticipada derivada del cese no voluntario en el trabajo por despido objetivo o desaparición del empleador). Existen otros dos hechos objetivos que también llevan al cobro, como son la incapacidad y el fallecimiento del beneficiario. En este último caso, los derechos se transmiten a los herederos.

Por este motivo, los productos privados para la jubilación como planes de pensiones individuales (PPI) o planes de previsión asegurados (PPA) son ilíquidos (indisponibles). En el caso de el País Vasco, las EPSV contemplan el rescate de los derechos económicos correspondientes a las aportaciones realizadas a planes de previsión social, que tengan una antigüedad superior a diez años.

Pero cabe detallar también una serie de supuestos excepcionales en los que también sería posible disponer del capital antes de la jubilación:

  • Si eres desempleado de larga duración, debidamente inscrito, que no cobres una prestación contributiva.
  • Si tienes una enfermedad grave, siempre que no dé lugar a la percepción de una prestación por incapacidad permanente en cualquiera de sus grados.
  • También se ha ampliado hasta mayo de 2017 poder rescatar en caso de desahucio, siempre que puedas pagar la deuda y paralizar el mismo gracias a las cantidades aportadas en el plan de pensiones.

Por último, en virtud de una modificación introducida en enero de 2015, a partir del 1 de enero de 2025 y bajo determinadas condiciones, los PPI (Planes de Pensiones Individuales) y PPA  (Plan de Previsión Asegurado) también se podrán rescatar las aportaciones de más de 10 años de antigüedad (de acuerdo con las especificaciones establecidas en el plan de ahorro).

FISCALIDAD

¿Cuáles son las ventajas fiscales que tengo por aportar a un plan de Pensiones, a una EPSV (País Vasco) o a un PPA?
Las aportaciones a Planes de Pensiones, PPA y EPSV son deducibles en la base imponible del Impuesto de la Renta de lasPersonas Físicas (IRPF), con unos límites absolutos y en función del volumen de sus rendimientos o, en su caso, los del cónyuge (de trabajo y/o actividades económicas).

Eso sí, existen unos límites anuales en función de cada comunidad autónoma o cada Diputación Provincial. Para el cómputo de este límite se considerará el total de aportaciones a todos los sistemas de previsión social (planes de pensiones individuales y de empleo, PPAs, EPSVs, etc).

  • País Vasco. Límite aportaciones por partícipe: 5.000 euros.
    Límite para cónyuge (sin rendimiento o que no superen 8.000 euros): 2.400 euros.
  • Territorio común. Límite aportaciones por partícipe: 8.000 euros.
    Límite de reducción: 30% de los rendimientos.
    Límite para cónyuge (sin rendimientos o que no superen 8.000 euros): 2.500 euros

COBRO

Se trata de recuperar el dinero que hayamos generado como si se tratara de un rendimiento de trabajo o de actividad profesional. Esto significa que pagaremos impuestos.

Hay diferentes formas de cobrar el dinero que se ha ahorrado: cobrar todo de golpe (capital), cobrar por partes (renta), o una forma mixta (parte capital y parte renta). La renta puede ser temporal (con una determinada fecha límite de fin) o vitalicia (hasta la muerte del beneficiario).

Qué capital recibiré en función de cuándo empiece a ahorrar

Aunque percibamos lejos la jubilación, empezar a planificarla y destinar dinero a este fin lo antes posible nos permite conseguir metas mayores y más fácilmente. Por ejemplo, si invertimos 100 euros al mes en un plan de pensiones que tiene una rentabilidad media anual del 5%, el resultado es muy distinto si empezamos a los 30,  40  ó  50 años:

  • A los 30 años, quedan 37 años para la jubilación: capital final de: 128.050 euros.
  • A los 40 años, quedan 27 años para la jubilación capital final de 68.318 euros. Retrasar 10 años la edad de inicio supone recibir un 47% menos.
  • A los 50 años, quedan 17 años para la jubilación: capital final de: 32.052 euros.

 

CÓMO ELEGIR EL MEJOR PRODUCTO

En la elección del producto óptimo influyen diversas variables:

  • Perfil del contratante (conservador, moderado o agresivo).
  • Fiscalidad.
  • Necesidades de liquidez.
  • Situación de los mercados.

Para ayudar a valorar todos estos parámetros, recomendamos el asesoramiento de un profesional.